En el imaginario de la sociedad, la idea de que la clase media encarna algo así como la esencia del genoma argentino se ofrece casi sin resistencia. El hecho de que 8 de cada 10 argentinos se autoperciba dentro de este sector social es un botón de muestra de que el “clasemedierismo” como símbolo está profundamente enraizado en el relato de la identidad nacional. Los estudios económicos, sin embargo, revelan que la proporción de gente de clase media es bastante menor. De acuerdo a estimaciones de la Consultora W, dirigida por Guillermo Oliveto, la clase media representa el 48%, medida en función del nivel de ingresos (entre 8.800 y 42.500 pesos de ingreso familiar). El reporte, basado en datos de organismos oficiales, revela un ensanchamiento notorio de la clase media respecto del 2002, cuando constituía el 30%, pero a la vez bosqueja una pendiente levemente regresiva desde el 2012, cuando con un 54% alcanzó el pico máximo del período.