En los años setenta, los accesos a la ciudad de Buenos Aires se encontraban colapsados por el crecimiento del parque automotor. Sólo se disponía de dos grandes vías de circulación para el tránsito rápido: la Av. General Paz y la Av. Dellepiane. Además, la ciudad carecía de una vía que la conectará directamente con el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. En esos años, el parque automotor de la ciudad alcanzaba 1.500.000 vehículos que se desplazaban por 2.500 km de calles y avenidas, dispuestas en un trazado reticular, de origen colonial, insuficiente y anacrónico. De todas las posibilidades analizadas rápidamente, surgió como la mejor solución la construcción de autopistas. El Gobierno de la Nación elaboró entonces un anteproyecto que definió el planeamiento de las futuras autopistas de la ciudad, que conformarían un anillo vial central de 74 km de longitud en total. Más allá de las discusiones generadas por los sitios en que se construirían las autopistas, la Municipalidad de la Ciudad ...